Todos los casos

Pihasa

El cálculo vivía en la cabeza de unos pocos. Ahora es un producto.

Convertir el conocimiento de ingeniería en un software propio: más de 5.500 referencias de catálogo, planos automáticos y un tarificador que pasa del despiece al presupuesto.

Cliente

Pihasa
Soportes para Tuberías Pipe Hangers, S.A. Fabricante de soportes para sistemas de tubería industrial

Sector

Industria · Ingeniería

Periodo

2013–2026

Servicios

Diagnóstico de operaciones, Rediseño de procesos con IA, Herramientas a medida

El reto

Pihasa fabrica los soportes que sujetan las tuberías de una planta industrial. Decidir qué soporte va en cada punto no es elegir de un catálogo: hay que calcular cargas, movimientos, temperaturas, reserva de recorrido y variabilidad admisible, y comprobar que las piezas del conjunto son compatibles entre sí.

La compañía tenía a las personas que sabían hacerlo. El problema era que ese conocimiento no estaba escrito en ninguna parte: vivía en la experiencia del equipo de ingeniería y diseño. Cada cálculo dependía de quién lo hiciera, y una instalación completa lleva entre cien y mil soportes.

Eso significaba tres cosas a la vez: dependencia de muy pocas personas, plazos largos en la fase de oferta y resultados que podían variar de un proyecto a otro. Y ninguna forma de crecer sin contratar más ingenieros con esa misma experiencia.

Enfoque de proyecto

Empezamos por el diagnóstico: recorrer el proceso completo, desde la especificación que llega del cliente hasta el plano y el presupuesto que salen de vuelta. El objetivo no era automatizar lo que ya se hacía, sino entender qué decisiones se tomaban y con qué criterio.

El paso decisivo fue hacer explícito lo tácito. Los criterios que el equipo aplicaba por experiencia se convirtieron en reglas de compatibilidad y validación: qué combinaciones de piezas son válidas, qué modelo corresponde a cada rango de carga y movimiento, qué avisa el sistema cuando algo no encaja.

Sobre esas reglas se construyó Pihasa Assistant, un software propio que cubre los siete tipos de soporte —variables, constantes, rígidos y dinámicos— con el catálogo completo de la casa integrado en el propio cálculo. Y después, un tarificador que recoge el despiece y devuelve un presupuesto según la especificación recibida.

La compañía tomó entonces una decisión comercial poco habitual: regalar el software a sus clientes. El conocimiento dejó de ser un coste interno y pasó a ser la forma de estar presente en la mesa de diseño del cliente.

  • Recorrido del proceso completo, de la especificación del cliente al plano y el presupuesto
  • Criterios de ingeniería convertidos en reglas explícitas de compatibilidad y validación
  • Catálogo de más de 5.500 referencias integrado dentro del propio cálculo
  • Siete tipos de soporte cubiertos: variables, constantes, rígidos y dinámicos
  • Generación automática de planos en 2D y 3D y de listas de materiales
  • Importación y exportación a Excel, con validación de los datos al volver a entrar
  • Control de revisiones soporte a soporte, para poder volver a una versión anterior
  • Exportación a formatos de AutoCAD, imagen, Office y PDF
  • Tarificador que convierte el despiece, propio o del cliente, en un presupuesto
  • Base de conocimiento pública con la documentación del producto

Resultados clave

60 %

menos tiempo para calcular y presupuestar una instalación completa, de entre cien y mil soportes, con los cálculos y los planos automatizados.

5.500+

referencias de catálogo integradas, cada una con su cálculo óptimo asociado y sus reglas de compatibilidad.

0 €

para el cliente final: el software se entrega gratis, y el conocimiento de la casa pasó de ser un coste interno a ser un argumento comercial.

13

años de recorrido continuo, de la digitalización del cálculo en 2013 a la automatización con IA que está en marcha ahora.

Lo que antes era un trabajo de ingeniería repetido soporte a soporte es hoy una hoja de datos que se rellena una vez y de la que salen solos el modelo válido, el plano en 2D y 3D y la lista de materiales. Ahora mismo estamos trabajando en la siguiente capa: automatizar con inteligencia artificial los procesos comerciales y la gestión documental que rodean al cálculo, que es donde se concentra el tiempo que el software todavía no ha tocado.

Servitizar el conocimiento

La parte interesante de este caso no es técnica, es comercial. Un fabricante de piezas metálicas decidió coger lo que mejor sabía hacer —calcular— y regalarlo en forma de software. El resultado es que sus clientes diseñan con su catálogo delante, en su herramienta, con sus reglas. Digitalizar el conocimiento no sirvió solo para trabajar más rápido por dentro: cambió la posición de la compañía frente a sus clientes.

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Cuéntanoslo en media hora. Sin presentación de cuarenta páginas. Si no somos los adecuados, te lo decimos y te apuntamos hacia quien sí puede ayudarte.